Adolf Hitler

(20/04/1889 - 30/04/1945)

Adolf Hitler

Dictador alemán de origen austríaco

Padres: Alois Hitler y Klara Pölzl

Cónyuge: Eva Braun (1945)

Nacionalidad: austríaca de nacimiento; alemana desde 1932

Partido: Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP)

Cargos: canciller del Reich (1933-1945); Führer und Reichskanzler (1934-1945)

Conocido por: instaurar la dictadura nazi, desencadenar la Segunda Guerra Mundial en Europa y su responsabilidad central en el Holocausto

Obra: Mein Kampf (1925-1926)

Adolf Hitler nació el 20 de abril de 1889 en Braunau am Inn, entonces parte del Imperio austrohúngaro y hoy Austria. Dirigente del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y dictador de Alemania entre 1933 y 1945, transformó una república parlamentaria en una dictadura de partido único sustentada en la represión, el racismo, el antisemitismo y el culto al líder. Su política expansionista condujo a la guerra en Europa en 1939, mientras que el régimen que encabezó llevó a cabo la persecución y el asesinato sistemático de los judíos europeos y de millones de otras personas.

Infancia, Viena y Múnich

Fue hijo de Alois Hitler, funcionario de aduanas, y de Klara Pölzl, tercera esposa de su padre. La familia cambió varias veces de residencia durante su infancia y terminó estableciéndose en los alrededores de Linz. Alois murió en 1903 y Klara, a quien Hitler estuvo especialmente unido, falleció de cáncer en diciembre de 1907.

Hitler aspiraba a convertirse en artista. En 1907 intentó ingresar en la Academia de Bellas Artes de Viena, pero su solicitud fue rechazada; volvió a intentarlo sin éxito al año siguiente. Instalado en Viena entre 1908 y 1913, agotó progresivamente su herencia, atravesó un periodo de pobreza y vivió primero en un albergue y después en una residencia para hombres. Se mantenía en parte mediante la venta de acuarelas y dibujos de edificios y paisajes urbanos.

La Viena de aquellos años estaba atravesada por el nacionalismo étnico, los conflictos entre las distintas comunidades del Imperio y un antisemitismo presente en parte de la prensa y de la política. Hitler afirmó posteriormente que allí había desarrollado sus convicciones antisemitas, pero la evolución exacta de esas ideas sigue siendo objeto de discusión historiográfica. La documentación permite establecer con mayor claridad la radicalización de su antisemitismo político después de la Primera Guerra Mundial.

En mayo de 1913 se trasladó a Múnich. Allí continuó viviendo de sus dibujos hasta que el estallido de la Primera Guerra Mundial modificó por completo su trayectoria.

Primera Guerra Mundial y entrada en política

Aunque era ciudadano austríaco, en agosto de 1914 ingresó en el ejército bávaro. Sirvió principalmente como mensajero del 16.º Regimiento de Infantería de Reserva de Baviera en el frente occidental. Fue herido en 1916, sufrió los efectos de un ataque con gas mostaza en 1918 y recibió, entre otras condecoraciones, la Cruz de Hierro de segunda y primera clase.

La derrota alemana de noviembre de 1918 tuvo una importancia decisiva en su evolución política. Hitler asumió la falsa teoría de la «puñalada por la espalda», según la cual Alemania no habría sido derrotada militarmente, sino traicionada desde el interior por revolucionarios, marxistas y judíos. Esa explicación conspirativa se convirtió en uno de los elementos recurrentes de su discurso.

Tras la guerra permaneció vinculado al ejército en Múnich, donde realizó tareas políticas e informativas. En septiembre de 1919 entró en contacto con el pequeño Partido Obrero Alemán (DAP), al que se incorporó poco después. Su capacidad como orador le permitió ganar rápidamente influencia. El movimiento pasó a denominarse Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán —NSDAP o Partido Nazi— y Hitler se convirtió en su dirigente en 1921.

El partido combinaba nacionalismo extremo, rechazo de la democracia parlamentaria, anticomunismo, antisemitismo racial y la idea de que Alemania necesitaba conquistar nuevos territorios. Hitler explotó además el resentimiento contra el Tratado de Versalles y desarrolló una política de masas basada en mítines, propaganda, símbolos y organizaciones paramilitares como las SA.

El putsch de Múnich y Mein Kampf

La Alemania de posguerra atravesó una sucesión de crisis que erosionaron la legitimidad de la República de Weimar. La hiperinflación de 1923 destruyó los ahorros de innumerables familias y agravó la desconfianza hacia las instituciones. En ese contexto de violencia política, enfrentamientos revolucionarios y nacionalismo radical, Hitler creyó posible tomar el poder por la fuerza.

El 8 y 9 de noviembre de 1923 Hitler y sus seguidores intentaron derribar al gobierno bávaro durante el llamado putsch de la cervecería de Múnich. La tentativa fracasó y Hitler fue detenido y condenado por alta traición.

Durante su encarcelamiento en la prisión de Landsberg comenzó a dictar Mein Kampf —Mi lucha—, cuyos dos volúmenes aparecieron en 1925 y 1926. El libro combinaba autobiografía, propaganda y programa político. En él defendía un Estado autoritario, la desigualdad racial, el antisemitismo, la eliminación de la democracia parlamentaria y la conquista de Lebensraum —«espacio vital»— principalmente hacia Europa oriental.

El fracaso del golpe modificó su estrategia. En lugar de intentar conquistar inmediatamente el poder mediante una insurrección, reorganizó el Partido Nazi para competir electoralmente y utilizar las instituciones de la República de Weimar como vía de acceso al gobierno, sin abandonar la violencia política ni el objetivo de destruir el sistema democrático.

Ascenso al poder

Durante varios años el nazismo permaneció en los márgenes de la política alemana. La situación cambió con la Gran Depresión iniciada en 1929. El desempleo masivo, la pobreza, las quiebras bancarias, la inestabilidad parlamentaria y el temor al comunismo ampliaron el espacio electoral de los movimientos extremistas. Los nazis prometieron empleo, orden, revisión del Tratado de Versalles y recuperación de la potencia alemana, al tiempo que culpaban falsamente a judíos y comunistas de los problemas del país.

Hitler había renunciado a la ciudadanía austríaca en 1925 y permaneció apátrida durante casi siete años. El 25 de febrero de 1932, el Estado de Brunswick lo nombró funcionario de su representación en Berlín, procedimiento que le proporcionó la ciudadanía alemana y le permitió presentarse legalmente a las elecciones presidenciales.

En aquellas elecciones fue derrotado por Paul von Hindenburg. Sin embargo, el NSDAP se convirtió en julio de 1932 en el partido con mayor representación en el Reichstag, aunque nunca consiguió una mayoría absoluta de votos en unas elecciones parlamentarias libres.

Hitler tampoco fue elegido directamente canciller por los votantes. Hindenburg lo nombró jefe del Gobierno el 30 de enero de 1933 después de una serie de negociaciones en las que dirigentes conservadores creyeron que podrían aprovechar su popularidad y mantenerlo bajo control.

El cálculo resultó desastroso para la República de Weimar. Tras el incendio del Reichstag en febrero de 1933, el Gobierno suspendió derechos fundamentales y emprendió una campaña de detenciones contra comunistas y otros adversarios. La Ley Habilitante del 23 de marzo permitió al Ejecutivo aprobar leyes sin el consentimiento efectivo del Parlamento y se convirtió en la base jurídica de la dictadura.

Consolidación de la dictadura

En pocos meses fueron eliminados los partidos políticos independientes, los sindicatos y numerosos organismos autónomos. La policía política, las SS y los campos de concentración se convirtieron en instrumentos de represión. La construcción del nuevo Estado no dependió únicamente de Hitler: a su alrededor se consolidó una estructura de poder en la que Heinrich Himmler controlaría las SS y gran parte del aparato policial; Joseph Goebbels dirigió el Ministerio de Propaganda, y Hermann Göring acumuló importantes responsabilidades políticas, militares y económicas.

Durante la Noche de los Cuchillos Largos, entre el 30 de junio y el 2 de julio de 1934, Hitler ordenó una purga contra la dirección de las SA y otros adversarios. Entre los asesinados se encontraba Ernst Röhm, jefe de las SA y antiguo colaborador de Hitler. La operación eliminó un foco de poder rival, reforzó la posición de las SS y contribuyó a asegurar la cooperación del ejército con el nuevo régimen.

Tras la muerte de Hindenburg el 2 de agosto de 1934, las funciones de presidente y canciller quedaron unidas en la persona de Hitler, que adoptó la denominación de Führer und Reichskanzler. Las fuerzas armadas dejaron de jurar fidelidad a la Constitución y pasaron a hacerlo personalmente a Hitler.

El régimen acompañó la represión con políticas destinadas a obtener adhesión social. Grandes obras públicas, la recuperación económica y, sobre todo, el rápido rearme contribuyeron a reducir el desempleo. Desde 1936, el Plan Cuatrienal dirigido por Göring orientó crecientemente la economía hacia la preparación de la guerra. Al mismo tiempo, Goebbels organizó un aparato propagandístico que controló buena parte de la prensa, la radio, el cine y la cultura y convirtió la imagen de Hitler en el centro de un deliberado culto al Führer.

La oposición no desapareció por completo, aunque fue minoritaria, fragmentada y sometida a una represión severa. Socialdemócratas, comunistas, algunos religiosos, estudiantes y determinados funcionarios o militares mantuvieron distintas formas de resistencia. En 1942 surgió en Múnich la Rosa Blanca, integrada por jóvenes universitarios como Hans y Sophie Scholl, ejecutados en 1943 por distribuir propaganda antinazi. Otros sectores conservadores y militares terminarían participando en conspiraciones contra Hitler durante la guerra.

Persecución racial y Aktion T4

La ideología racial ocupó un lugar central en el régimen. Desde 1933 se promulgaron cientos de disposiciones destinadas a excluir a los judíos de la administración, las profesiones, la educación y amplias zonas de la vida económica y social.

Las Leyes de Núremberg de 1935 privaron a los judíos de la ciudadanía plena y prohibieron los matrimonios y relaciones sexuales entre judíos y personas clasificadas por el régimen como de «sangre alemana o afín». La pertenencia al judaísmo dejó de definirse fundamentalmente por la religión y pasó a establecerse mediante criterios genealógicos y raciales impuestos por el Estado.

La persecución se intensificó durante el pogromo del 9 y 10 de noviembre de 1938, conocido como la Noche de los Cristales Rotos. Fueron destruidas o incendiadas más de 1.400 sinagogas, miles de establecimientos y viviendas judías sufrieron ataques y alrededor de 30.000 hombres judíos fueron detenidos y enviados a campos de concentración.

La política racial nazi se dirigió también contra personas con discapacidad. En el otoño de 1939 Hitler firmó una autorización secreta, fechada retroactivamente el 1 de septiembre, que dio cobertura al programa de asesinatos conocido como Aktion T4. Médicos y funcionarios seleccionaron a pacientes de instituciones psiquiátricas y asistenciales para ser asesinados mediante gas, inyecciones letales, sobredosis o inanición. Aunque Hitler ordenó detener la fase centralizada del programa en 1941 tras protestas públicas, los asesinatos continuaron de forma más dispersa. En sus distintas fases, el programa causó la muerte de unas 250.000 personas y sirvió además como precedente técnico y organizativo para posteriores operaciones de exterminio.

El régimen persiguió asimismo a opositores políticos, romaníes y sinti, homosexuales masculinos, testigos de Jehová y otros grupos definidos por el nazismo como racial, social o políticamente incompatibles con la comunidad que pretendía construir.

Expansionismo y Segunda Guerra Mundial

Hitler vinculó desde el principio la recuperación de Alemania con el rearme y la expansión territorial. En 1936 ordenó la remilitarización de Renania. En marzo de 1938 Alemania incorporó Austria mediante el Anschluss. Ese mismo año, después del Acuerdo de Múnich, obtuvo los Sudetes de Checoslovaquia, y en marzo de 1939 las tropas alemanas ocuparon Praga, acabando con lo que quedaba del Estado checoslovaco.

Su política exterior se aproximó también a la Italia fascista de Benito Mussolini, con la que Alemania estableció una alianza cada vez más estrecha.

El 23 de agosto de 1939 Alemania y la Unión Soviética firmaron el pacto germano-soviético de no agresión, acompañado de protocolos secretos que dividían determinadas zonas de Europa oriental en esferas de influencia. El 1 de septiembre las fuerzas alemanas invadieron Polonia. Reino Unido y Francia declararon la guerra a Alemania dos días después. El 17 de septiembre, la Unión Soviética de Iósif Stalin invadió Polonia desde el este.

Durante los primeros años del conflicto, las fuerzas alemanas conquistaron o dominaron gran parte de Europa. Dinamarca y Noruega fueron ocupadas en 1940, y ese mismo año los ejércitos alemanes derrotaron a Países Bajos, Bélgica y Francia. Reino Unido, dirigido desde mayo por Winston Churchill, rechazó negociar la paz y resistió la ofensiva aérea alemana durante la batalla de Inglaterra.

El 22 de junio de 1941 Hitler rompió el pacto con la Unión Soviética y lanzó la Operación Barbarroja. La invasión del Este no fue únicamente una campaña militar: formaba parte de un proyecto de conquista territorial, colonización y reorganización racial de Europa oriental y estuvo acompañada desde el comienzo por asesinatos masivos de civiles.

Tras el ataque japonés contra Pearl Harbor y la entrada de Estados Unidos en la guerra, Hitler declaró la guerra al país presidido por Franklin D. Roosevelt el 11 de diciembre de 1941. El conflicto europeo quedó así plenamente integrado en una guerra mundial.

Holocausto y guerra de exterminio

La invasión de la Unión Soviética aceleró radicalmente la política de exterminio. Unidades móviles de las SS y la policía —los Einsatzgruppen—, apoyadas por otras fuerzas alemanas y colaboradores locales, asesinaron mediante fusilamientos masivos a comunidades judías enteras y a otros grupos considerados enemigos.

Himmler ocupó una posición central en la organización de la persecución y el asesinato masivo. Bajo su autoridad, Reinhard Heydrich dirigió la Oficina Central de Seguridad del Reich y coordinó algunos de los principales mecanismos burocráticos de la «Solución Final». El 20 de enero de 1942 Heydrich presidió la Conferencia de Wannsee, en la que altos funcionarios del Estado y del Partido Nazi coordinaron la aplicación europea del exterminio de los judíos. Wannsee no fue el lugar donde se decidió iniciar el Holocausto: para entonces los asesinatos masivos estaban ya en marcha y el centro de exterminio de Chełmno había comenzado a funcionar.

La «Solución Final» movilizó a las SS, la policía, ministerios, administraciones civiles, ferrocarriles y autoridades de los territorios ocupados. Deportaciones, guetos, trabajos forzados, fusilamientos y asesinatos mediante gas formaron parte del proceso. Entre los principales centros de exterminio estuvieron Chełmno, Bełżec, Sobibór y Treblinka, junto con complejos concentracionarios y de asesinato masivo como Auschwitz-Birkenau y Majdanek.

Seis millones de judíos fueron asesinados durante el Holocausto. El régimen nazi y sus aliados y colaboradores causaron además la muerte de millones de prisioneros de guerra soviéticos, civiles polacos y soviéticos, romaníes, personas con discapacidad y otras víctimas de persecución, ocupación, trabajos forzados y asesinato sistemático.

Hitler no dirigió personalmente cada deportación ni redactó cada orden administrativa, pero ocupaba la cúspide del sistema político que convirtió el antisemitismo racial y la conquista del Este en políticas de Estado. Las principales instituciones responsables actuaron dentro de una estructura de autoridad cuya legitimidad última procedía del Führer.

Vida privada e imagen pública

Hitler mantuvo durante gran parte de su vida adulta una esfera privada deliberadamente separada de su imagen oficial. En 1929 conoció a Eva Braun, empleada del estudio fotográfico de Heinrich Hoffmann, fotógrafo que desempeñó un papel importante en la construcción visual de la imagen pública de Hitler. Braun se convirtió posteriormente en su compañera, aunque permaneció durante años alejada de la vida política oficial y fue prácticamente desconocida para buena parte de la población alemana.

La propaganda presentó a Hitler como un dirigente entregado por completo a Alemania, una figura paternal y providencial situada por encima de los intereses privados. Esa representación cuidadosamente construida contrastaba con una vida doméstica desarrollada en buena medida lejos de la mirada pública, especialmente en su residencia del Berghof, cerca de Berchtesgaden, donde convivía con un círculo restringido de colaboradores y allegados.

Derrota, resistencia y muerte

A partir de 1942 y 1943 la situación militar comenzó a volverse contra Alemania. La derrota de Stalingrado, el avance soviético en el Este y el creciente dominio aliado redujeron las posibilidades de victoria. El desembarco de Normandía del 6 de junio de 1944 abrió un nuevo frente occidental.

La oposición interna alcanzó su intento más ambicioso el 20 de julio de 1944, cuando un grupo de militares y civiles trató de matar a Hitler y tomar el control del Estado. El coronel Claus von Stauffenberg colocó una bomba durante una reunión en la sede militar de Rastenburg, pero Hitler sobrevivió. El fracaso del complot desencadenó una extensa ola represiva y miles de personas fueron detenidas; numerosos implicados y sospechosos fueron ejecutados.

Durante los últimos meses de la guerra Hitler permaneció cada vez más aislado de la realidad militar y continuó impartiendo órdenes desde Berlín mientras los ejércitos aliados avanzaban desde el oeste y las fuerzas soviéticas se aproximaban desde el este.

En enero de 1945 se instaló definitivamente en el complejo subterráneo situado bajo la Cancillería del Reich. En la noche del 28 al 29 de abril contrajo matrimonio con Eva Braun. El 30 de abril de 1945, mientras las tropas soviéticas combatían ya en Berlín, ambos se suicidaron en el búnker. Sus cuerpos fueron llevados al exterior y quemados por miembros de su entorno.

La Alemania nazi capituló pocos días después y la guerra terminó en Europa en mayo de 1945. El conflicto mundial continuó hasta la rendición de Japón en septiembre. Las estimaciones del número total de muertos de la Segunda Guerra Mundial varían según los criterios utilizados, pero se sitúan generalmente en torno a los 70 millones de personas, una mayoría de ellas civiles.

Legado histórico

La trayectoria de Hitler muestra cómo un movimiento inicialmente marginal pudo aprovechar una combinación de crisis económica, deslegitimación institucional, polarización política, violencia, propaganda, apoyo electoral y maniobras de sectores conservadores para acceder legalmente al Gobierno y destruir después las instituciones que habían permitido su llegada al poder.

Su figura no explica por sí sola el nazismo. La dictadura necesitó funcionarios, policías, militares, jueces, empresarios, técnicos, organizaciones del partido y numerosos colaboradores dentro y fuera de Alemania. También contó durante distintas etapas con apoyos sociales significativos y se benefició de la indiferencia, adaptación o conformidad de amplios sectores. Himmler, Goebbels, Göring, Heydrich y otros dirigentes transformaron las directrices ideológicas y políticas de Hitler en estructuras administrativas, represivas, propagandísticas y militares.

Entre 1933 y 1945, Alemania pasó de una república constitucional a una dictadura racial y expansionista, emprendió una guerra de conquista que devastó Europa y desarrolló un sistema de persecución y asesinato masivo cuya consecuencia central fue el Holocausto. Comprender históricamente a Hitler exige por ello atender tanto a sus decisiones y objetivos como a las instituciones, colaboradores, circunstancias sociales y mecanismos de obediencia que permitieron convertir una ideología extremista en política de Estado.

*buscabiografias.com
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Biografía de Adolf Hitler

Autor: Víctor Moreno, María E. Ramírez, Cristian de la Oliva, Estrella Moreno y otros
Website: buscabiografias.com
URL: https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/671/Adolf%20Hitler
Publicación: 19/04/2000
Última actualización: 01/10/2026

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